Normcore

Valga decir desde un principio que a servidora se la puede englobar dentro de las “Geles”: “La definición es de una buena amiga, son la clase media de la clase media. La insulsez, la pochez con bragas de Oysho. A medio camino entre todo: adora las mascotas, las pelis de Disney (las clásicas más), le gustan los canallas (con barbita), Coldplay, Pablo Alborán, su ciudad es «París», lloran con el Diario de Noah, se parten con Dani Rovira, le chiflan los mojitos en verano —que es cuando se vuelve un poquito loca” Jesús Terrés dixit, GQ. Aunque personalmente prefiero las bragas de Victoria´s Secret, no me gustan los perros, no a Disney y sí a Pixar y aunque me encantan los canallas con barbita – touché!, voy a los conciertos de Coldplay pero escupiría y patearía sin parar a Pablo Alborán, mi ciudad es Roma (“la cittá eterna”) y no me odio lo suficiente como para tragarme El Diario de Noah ni en un arrebato de desesperación menstrual.

Como decía, el ser una Geles del extrarradio podría hacer que tuviera una opinión bastante prosaica (o práctica, según se mire) del mundo alternativo debido a mi horizonte vital pocho e insulso y relativamente poco refinado (pijerío, que le llamamos por aquí), pero tras asomarme un poco y con cierta timidez a las revistas de tendencias de vida (lifestyle) acabo de enterarme ahora mismo que, después del neo-con, el postureo, los hypsters y el hombre lumber-sexual, ahora lo que se lleva es el normcore. El retorno a los básicos. Vamos, que ahora lo más moderno de lo hiper-alternativo de lo súper guay es… ser normal, ir a lo tuyo y pasar de las tendencias. Ser uno mismo con su propio mecanismo, en una especie de “paso de todo ese rollo, a quien no le guste que no mire” Que no pasa nada por ir al VIPS el fin de semana en vez de esperar 1 hora para cenar en Marieta o en El Ten con Ten, que los chándal no están tan mal, que una camiseta con un vaquero está bien para salir un fin de semana, que no es necesario tener Twitter (en el fondo, a quién le importa lo que se diga a un público anónimo en 140 caracteres?? Queda a una caña y me lo cuentas en persona, hombre!) y que, en el fondo, esa felicidad cotidiana es mejor que ese dramatismo de probar continuamente que me he leído la bibliografía entera de Kerouac / me sé de memoria el último disco de Arcade Fire, My Bloody Valentine y Foals/ me compro los relojes hechos a mano en Detroit / el tipo de ginebra de moda y la mejor manera de combinarla.

O sea, que ahora todos los guays del mundo van a volverse… como el resto de los mortales? Es eso?

Y qué os digo yo a esto?? A esta invasión de la normalidad??? A esta usurpación por parte de los modernos de lo que nos pertenece?? Sabéis qué os digo???????

Pues parafraseando a mi jefe:

– Camarero, un gin-tonic.

– Cómo lo quiere el señor?

– Con Beefeater y tónica Chueps

– Nada más? – asombro en la cara del camarero

– Nada más. Sin verdura de esa. Quiero un gin-tonic, no una ensalada.

Modernos, de verdad, volved a meteros en esas cuevas oscuras de Malasaña de dónde habéis salido y pensad despacio en lo que habéis hecho. No os molestéis en imitar al resto del mundo: molaba tanto ver cómo os afanabais tanto en diferenciaros unos de otros en una lucha fratricida de estilo y maneras para, al final, ser iguales en vuestra modernidad!  Para los y las Geles del mundo, era algo divertido a lo que asistíamos con una mezcla de asombro, diversión y un leve complejo de inferioridad (por qué no decirlo) fruto de no tener ni pajolera de lo que estabais hablando/ escuchando en vuestros IPod mini con auriculares gigantes o leyendo en el metro, pero qué os hacía tan interesantes y graciosos.

Así que, de verdad, hypsters / modernos, concentraos en lo vuestro: en buscar el siguiente estampado fashion al de los flamencos rosas, el próximo complemento facial que sustituya a la barba Papá Noël, el corte de pelo que suceda al rapado medio militar y el próximo modelo de marca de zapatillas a resucitar tras las New Balance o las Victoria (las John Smith, por ejemplo??)

El normcore es mainstream, amigos modernos, no os dais cuenta… dejadnos a los especialistas en eso, que somos el 90% de la población. Lo vuestro es lo outsider, lo fuera de los círculos tradicionales. No os traicionéis a vosotros mismos.

Y sobre todo, no nos toquéis las narices a la gente normal, que bastante tenemos con lo nuestro y llevamos leyendo u oyendo las memeces existencialistas de vuestro rollo no sé cuánto tiempo. Porque o volvéis a vuestros antros estilo neoyorkino a idear moderneces o os metemos nosotros a empujones. Ya lo he dicho, avisados estáis.

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